Nuestros hábitos, queramos o no, construyen nuestra vida. Por eso es tan importante que adoptemos unos hábitos diarios que nos ayuden a lograr nuestros propósitos, sea una oposición o cualquier otro objetivo que queramos alcanzar. 

Personalmente me siento agobiada cuando pienso a largo plazo, así que intento pensar en el día a día. Se trata de ser efectivos y no vernos sobrepasados por intentar ser perfectos siempre. Hoy vamos a ser como queremos ser, vamos a hacer lo que tenemos que hacer hoy y mañana ya veremos.  

En el post de hoy te propongo 15 hábitos que adquirí cuando estaba estudiando la oposición y que sin duda, me han venido muy bien para mi vida. Porque lo creas o no, un día, tu oposición habrá acabado, y estoy segura que te habrás convertido en una persona diferente y además, en tu vida aparecerán nuevos retos, nuevos proyectos y diferentes sueños, pero todos, si son lo suficientemente grandes, requerirán que tengas una vida organizada. ¿Lo intentamos? 

1. Madruga

Y si eres de estudiar por la noche, trasnocha. Pero si eres de los míos y tu pico máximo de energía es por la mañana, no te queda otra, tienes que madrugar. Y sí, tienes que dormir también, pero eso no significa ser una marmota. Calcula las horas que necesitas para estar bien despejado y no te hagas el remolón. En mi caso, si me sigues por Instagram (@ursula_campos33) ya sabes que me levanto a las 6 de la mañana para ir a trabajar. Realmente es madrugar demasiado, pero es verdad que el día cunde mucho más si te levantas pronto.   

Los madrugadores ven las stories y saben que hay más gente madrugando, intento mandar mensajes positivos porque tengo la suerte de tener buen despertar, y sé que hay personas que necesitan un pequeño empujón (y algo de café). Estamos despiertos y madrugamos por nuestros sueños. ¿Tú a qué hora te levantas? ¿Crees que puedes organizarte para madrugar un poco más? ¿Cuánta pereza te da levantarte por las mañanas? 

 

2. Haz ejercicio

Todos sabemos los cientos de beneficios que supone hacer ejercicio físico. Es muy importante estar en forma y  tener un cuerpo lo más fortalecido posible. Hace años era profesora en un gimnasio y las horas haciendo deporte te ayudan a despejar tu mente y a mantener un equilibrio fundamental. Ahora no puedo dedicar el tiempo que me gustaría a hacer deporte y sobre todo bailar, pero sí que en líneas generales llevo una vida activa:  camino diariamente, voy en bici, intento coger el coche o el transporte público lo menos posible y nunca rechazo una clase de baile.  Tengo pendiente sacar tiempo para hacer una tabla de ejercicios en casa, algo que no necesite mucha infraestructura y resulte efectivo, pero todavía no la he comenzado, tendré que darme prisa porque me gustará sentirme bien cuando me ponga el biquini este verano. 

3. Come bien

La energía que tenemos en el día a día viene en gran parte de los alimentos que ingerimos. Existe la falsa creencia que cuando nos encontramos un poco alicaídos, nos decimos a nosotros mismos que necesitamos azúcar y NO, rotundamente no. Es justamente lo contrario, si nuestro cuerpo está acostumbrado a los alimentos azucarados, de alguna manera nos lo pide en forma de antojos. Hay que intentar reducir el azúcar al máximo,  sé que la teoría es más fácil que la práctica, pero en la medida de tus posibilidades, intenta reducir el azúcar y los productos ultraprocesados siempreque puedas, yo también me lo apunto para tenerlo en cuenta, para mí no resulta fácil porque me gusta mucho el dulce. Pero lo tengo claro, las chucherías deben ser una excepción (y no una ingesta diaria), podemos comer frutas: fresas, moras, mango… y alimentos que nos sacien y proporcionen azúcar de forma natural. 

 

4. Ten claro tu objetivo 

¿Qué quieres hacer en la vida? ¿Tienes un trabajo que no te gusta y quieres cambiar? ¿Trabajas con una jornada partida que te impide disfrutar de tu familia y quieres conseguir un horario compatible? ¿Es tu trabajo inestable y no sabes cuánto durará? ¿Has decidido tomar cartas en el asunto y hacer algo diferente? Sea lo que sea, tienes que tener claro qué es lo que quieres conseguir:  

  • emprender y montar tu propio negocio 
  • estudiar una oposición 
  • encontrar un trabajo que te apasione  
  • dejarte llevar por la vida y que sea lo que dios quiera.  

Cada uno tiene que encontrar su propio objetivo así que te animo a que si todavía no lo tienes, pongas toda tu energía en encontrarlo: que tu objetivo sea buscar tu objetivo.  

 

5. Comprométete a darlo todo 

Yo lo tengo claro, a mí no me vale hacer las cosas a medias. Obviamente, como todo en la vida,  el ritmo no puede pasar de 0 a 100, es decir, si no tienes un hábito de estudio adquirido, será muy complicado que el primer día te sientes cuatro horas a estudiar, por eso es importante que no te exijas demasiado. Comprométete pero sé realista.  

Cuando hablo de darlo todo, me refiero a saber en tu fuero más interno que estás haciendo todo lo posible, es decir, que lo haces lo mejor que lo puedes hacer a día de hoy. Mañana será otro cantar, pero hoy, lo debes estar dando todo de ti mismo en la medida que puedas.  

Por ejemplo, si estás trabajando, tienes hijos y entre semana solo puedes estudiar dos horas al día, no puedes exigirte más. El fin de semana, cuando tengas fiestas u  organizandote de otro modo, poco a poco, irás consiguiendo más tiempo para estudiar. Lo importante es estar comprometido y dar el máximo que puedes dar.  

Una pregunta importante que debes responder ¿estás realmente comprometido con tu proyecto, con tu sueño o con este reto que tienes entre manos? ¿estás dándolo todo? No hace falta que contestes, me conformaré con que reflexiones sobre ello.  

 

6. Mantén tu vida en equilibrio

Una oposición es una carrera de fondo, por tanto, mi recomendación es que no dejes absolutamente toda tu vida en pausa, porque si la oposición dura varios años (que es lo normal) va a afectar a tu salud mental de forma considerable. Por eso, es necesario mantener la vida lo más equilibrada posible, no puedes aislarte por completo del mundo. 

Por otro lado, tampoco vas a poder seguir llevando la misma vida ya que vas a incorporar a tu rutina, unas cuantas horas de estudio, por eso creo que es bueno que les expliques a tu entorno más cercano la situación, como y por qué vas a estudiar, las personas que te quieren, entenderán tus prioridades (es un tiempo que luego podrás devolverles con creces). Eso sí, como ya te he comentado, tu vida social se va a ver reducida porque no se puede tener todo, y el tiempo es un bien demasiado preciado.  

PIensalo bien, ¿a qué facetas de tu vida quieres dedicar más tiempo? ¿te compensa dejar de estudiar durante más de dos días? A veces, puede ser necesaria una pequeña escapada para cargar pilar y regresar al “opozulo” con más fuerza y energía, en otras ocasiones unas vacaciones pueden desconcentrarte y deberás decir que no, es decir, nunca hay una opción buena para todo el mundo, por eso, lo bueno es encontrar tu propio equilibrio.  

7. Planifica

Planifica por escrito. Es muy importante: planifica tu estudio por escrito. Da pereza, pero debes hacerlo. Si cada semana vas a una academia o a tu preparador, puedes organizarte por semanas. Conforme se acerque la fecha del examen, deberás hacerte una planificación a más largo plazo que incluya las vueltas y los repasos que quieras darle al temario.  

Como siempre digo, no hay una planificación igual para todos, la forma en que te planifiques debe estar adaptada: 

  • a ti 
  • a tus circunstancias 
  • al tiempo que dispones 
  • a las tareas que tienes que hacer 

Debes contar también que a lo largo del día o la semana puedes surgir imprevistos, así que tu planning deberá ser flexible y modificable con el paso del tiempo. Esto también hay que asumirlo, tenemos que aprender a ser flexibles cuando no queda más remedio.  

 

 8. Planifica tus descansos

Cuatro días de fiestas de Semana Santa por delante y tú decidiste que no ibas a salir, el examen se acerca y quieres aprovechar ¿crees que vas a aguantar cuatro días escuchando los tambores sentado en el opuzulo? Te recomiendo que planifiques tus ratitos de descanso y ocio cuando planificas el estudio, ¿tienes alguna comida familiar? ¿vas a quedar con tus amigas en el Umalas*? Si la respuesta es sí, lo mejor es que te organices de modo que ese día intentes estudiar todo lo previsto. Con la presión de querer acabar antes para poder salir, es posible que tu concentración aumente y seas más eficiente, a mí al menos me funciona. 

*Bar de moda de tu ciudad con mojitos y cócteles ricos.  

 

 9. Mantén una actitud positiva

En la vida no siempre podemos controlar las cosas que nos suceden pero siempre podemos controlar nuestra reacción. La actitud con la que afrontamos la vida es lo que nos define y nos diferencia. Podemos quejarnos y lamentarnos de nuestra mala suerte o podemos salir ahí fuera a luchar por nuestros sueños, a disfrutar y a exprimir la vida y cada segundo. Está en nuestra mano y debemos asumirlo cuanto antes. 

Tenemos muchos motivos para quejarnos, pero también los tenemos para ser agradecidos. Estar todo el día quejándonos y suspirando por nuestra mala suerte, no va a ayudarnos en nada, es más, si estás estudiando y te sientes amargado, tampoco te va a ayudar a nada, así que respira hondo, sonríe y mantén una actitud positiva.  

 

10. Mantén limpia y ordenada tu casa

Dicen los expertos que existe una clara relación entre el orden del hogar de una persona y el orden en su cabeza. Es cierto que un entorno limpio y ordenado favorece la claridad de ideas. Cuando uno se va a dormir y tiene la casa en orden, te sientes mejor. Así que te animo a adquirir el hábito del orden y la limpieza, estoy segura que va a favorecer que te sientas mejor y en definitiva, estudies mejor. 

  • Pon orden en tu casa, comenzando por tu zona de estudio o de trabajo.  
  • No acumules objetos innecesarios (sí, soy fan del método Konmarie). 
  • Y si quieres aprovechar, te dejo dos de mis trucos para no perder ni un minutos: 
  • utiliza las paradas de diez minutos para realizar tareas de limpieza o de orden, usa el cronómetro para no pasarte ni un minuto
  • escucha los temas mientras estás limpiando 

Parecen una tontería pero te aseguro que a mí me han salvado más de una colada. 

 

11. Elimina de tu repertorio creencias limitantes

O lo que es lo mismo, mantén limpia tu mente. ¿Cuántas veces te dices a ti mismo que no vas a poder? ¿Piensas que vas a poder hacerlo? ¿Qué etiquetas te has colgado a ti mismo y te impiden hacer cosas?  

Todos disponemos de un amplio repertorio de creencias que nos limitan y nos ponen barreras para alcanzar nuestros objetivos: 

  • soy muy desordenada 
  • soy muy mayor para estudiar 
  • no tengo creatividad 
  •  

No te las creas. O intenta decirte justo lo contrario y convéncete. Tu mente es un instrumento demasiado poderoso de convicción, úsalo para alcanzar tus objetivos.  

12. No te rindas ante los bajones o cuando las cosas se pongan difíciles

Cuando un camino es largo y un objetivo es suficientemente importante, es normal que nos encontremos con días buenos y días no tan buenos. Estudiar una oposición es como una montaña rusa, unos días estás arriba y piensas que puedes con todo y al día siguiente estás abajo y lo ves todo negro.  

¿Ahora dónde estás? ¿Arriba o abajo? Tanto si estás en lo alto de la atracción como si sientes que estás un poco hundida, debes pensar que todos los momentos son pasajeros y que lo importante es persistir, insistir y no rendirnos. ¿Estás dispuesto a no rendirte? 

 

13. Confía en tu preparador, en tu profe, en tu mentor

Las personas nos necesitamos unas a otras, desde nuestros compañeros de estudio a nuestro preparador pasando por nuestra familia, debemos tener una red de personas en las que confiar.  

Es importante que confíes en los consejos de esas personas que han pasado por lo mismo que tú y lo han superado. Tu profesor sabe de lo que habla,  creo que debes escucharle bien y seguir sus recomendaciones. Nadie puede estudiar por ti, eso tienes que tenerlo claro, pero sí que debes rodearte de personas que te inspiren, te apoyen y te ayuden a llegar a tu objetivo.  

 

14. Vence al miedo 

Mi tía solía decir que el miedo está en una montaña y cada uno coge lo que quiere. ¿Te suenan algunos de estos miedos? 

  • Miedo a suspender 
  • Miedo a no estar estudiando suficiente 
  • Miedo a estar estudiando demasiado 
  • Miedo a no tener bien el temario 
  • Miedo a no estar apuntada en la academia correcta 

Cuando uno tiene un reto importante, es normal que te asalten los miedos. Todos tenemos miedos, pero lo importante es que el miedo no debe paralizarnos. Hay una frase que suelo decirme a menudo y también se la digo cuando me escribís diciéndome todos los miedos que tenéis, la digo desde el corazón, igual que me la digo a mí misma cuando me asaltan las dudas y las inseguridades: Hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo.  Esta frase me ayuda a recordar que el miedo no debe impedirme hacer nada, que es una emoción normal en las personas. 

Hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo.   

15. Aprende a decir no 

Aprender a decir no sin sentirnos mal es una asignatura importante que nos deberían enseñar en la escuela. ¿Sabes decir no cuando quieres decir no? ¿ O a veces dices sí cuando no deberías?[Salto de ajuste de texto]Si quieres alcanzar tus objetivos es indispensable decir NO a los planes que no te aportan, incluso a planes que te apetece mucho hacer pero el momento no es el adecuado. 

Aprender a decir no también incluye los remordimientos que conlleva decir NO a un plan o a un proyecto, para mí, esto es lo más complicado, gestionar nuestros propios sentimientos.  

¿Tienes en mente algo a lo que debas decir NO? 

Y hasta aquí los 15 hábitos que te ayudarán a aprobar tu oposición y te servirán el resto de tu vida. Recuerda que los hábitos no se adquieren en un día, pero cada instante tenemos la oportunidad de construir la vida que queremos tener y hacer lo que queremos hacer.  Hacer lo que debemos cada día nos llevará al lugar en el que queremos estar.  

En el fondo todos sabemos lo que tenemos que hacer, pero de vez en cuando necesitamos que nos lo recuerden, creeme si te digo que yo necesito constantemente un buen recordatorio. Estoy convencida de que todos podemos alcanzar una mejor versión de nosotros mismos haciendo pequeñas cosas cada día y yo estoy dispuesta a intentar, espero que tú también.  

 

Eres lo que haces, no lo que dices que haces. 

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Nos vemos por las redes,  

 

Úrsula.  


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