El anuncio de Sánchez convocando elecciones generales para el domingo 28 de abril ha despertado la preocupación de muchos opositores que ahora están dándole vueltas al asunto. ¿Eres tú uno de ellos?

Está claro que la situación política en España influye en el empleo público, pero si estás  entrando en pánico, es mejor que aparques el tema y sigas leyendo.

Nadie sabe qué es lo que va a ocurrir con certeza. Yo tampoco, lo siento. Las oposiciones son como la vida misma. Nadie nos puede asegurar que mañana vayamos a estar aquí tecleando en el portátil o leyendo un post.

Si la Oferta de Empleo Público está publicada, tarde o temprano es de suponer que se celebrarán las oposiciones. Digo suponer porque también las pagas extra eran intocables y en 2012 se suprimió la de Navidad. Es cierto que años después se ha ido devolviendo, pero esto nos avisa de que en determinadas circunstancias, pueden hacerse cosas que a priori parecen imposible.

Aprende a vivir con la incertidumbre.

Las oposiciones son procesos independientes que no tienen por qué verse afectados con las elecciones, si ya ha salido la convocatoria, lo normal es que todo siga su curso. Aún así, tienes que cultivar tu paciencia y entender que hay cosas que nunca vas a poder controlar, como por ejemplo, cuándo se convocan elecciones (a no ser que seas Pedro Sanchez, hola Pedro).

Respira hondo y no te dejes llevar por el miedo, es normal que te entren dudas, pero ahora no puedes hacer nada al respecto. Así que de momento tienes que mantener la calma.

Pensar que uno u otro partido convocará más o menos plazas son solo suposiciones y en realidad no te ayudan en nada. Son una especie de excusas que nuestro cerebro inventa para tratar de convencernos:

   — No estudies Úrsula, total.… (añadir excusa a gusto del consumidor).

Aquí os doy mis claves, 4 tácticas que a mí me funcionan para no vivir con estrés y angustia.

 

1. Vivir sin noticias

A veces pienso que soy una persona extremadamente sensible, admito que soy capaz de llorar con casi cualquier película y hasta con algún anuncio, ¡soy un caso!

Tardé años en darme cuenta que las noticias me amargaban, me generan tanta angustia y ansiedad que hace unos meses decidí dejar de verlas.

Suena raro, pero es posible. En realidad ver el sufrimiento de tantas personas en el mundo no me servía para nada. Al final, hasta te inmunizas y eso tampoco es bueno. En resumen, que si crees que es demasiado drástico vivir sin noticias, puedes leer el periódico para estar informado. El objetivo es reducir las noticias negativas, se trata de filtrar la información que no nos aporta y minimizarla para que no nos distraiga de nuestro objetivo.

2. Reducir las compañías negativas

Hay personas que anticipan desgracias a cada minuto, si estás con las antenas puestas, puedes darte cuenta en los primeros diez segundos de conversación e incluso percibir que a veces sus retahílas van precedidas por suspiros y lamentos.

Las personas agoreras y cenizas aumentarán tu angustia y preocupación por cualquier tema del que estéis hablando y tienen la capacidad de encontrar un problema a cada solución.

También tienes que intentar reducir en tu vida los cotilleos y rumores. No llevan a nada bueno. A mí personalmente me agobian mucho.  Estarían dentro de este apartado frases como “dicen que el examen será antes de Semana Santa, vamos muy retrasados, ¿no?”, o “Fulanita sabe muchísimo, además conoce a Menganita que está en el tribunal”

Todo suposiciones, lo dicho: reduce la dosis.

3. Centrate y concéntrate

Espartanos, ¿qué tenemos que hacer?

—Estudiar

—¿Y como lo vamos a hacer?

—Concentrados

¿Lo has leído con el tono de la película?

Es normal que nos distraigamos, estamos en un mundo que nos hiperestimula, por eso es muy importante que nos mantengamos enfocados.

Mantén el foco en lo verdaderamente importante: tu temario.  Concéntrate, estudia. Como diría La Vecina Rubia: Céntrate Amancio, céntrate.

4. Desahógate

Si a pesar de todo esto sigues estando angustiado y preocupado, no puedes quedarte con esa emoción dentro: desahógate y pregunta en tu academia o a alguien que te pueda ayudar. No preguntes a cualquiera porque puede acabar estresándote más.

¡Quédate tranquilo! Escribe tus preocupaciones en el diario o en una carta y quémala, lo que sea, pero que las elecciones de abril no te quiten ni el sueño ni el tiempo de estudio.

Como te decía al principio, nadie sabe lo que va a ocurrir con certeza, por eso lo mejor es que aprendamos a gestionar la incertidumbre de la mejor manera posible.

Cuando estás opositando es normal que te surjan muchas preocupaciones añadidas, pero lo más importante es que sepas que no estás solo.

Úrsula.


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